Artículo 2

La Filosofía de la Víctima y el Protagonista:
Transformando nuestra percepción del mundo

 

 

Introducción

 

En este artículo estaremos introduciéndonos en un tema fundamental en la vida humana y muy necesario en el ámbito organizacional: la filosofía de la víctima y el protagonista.

 

¿Qué es la Filosofía de la Víctima y el Protagonista?

 

La filosofía de la víctima y el protagonista es una forma de comprender y abordar nuestra relación con el mundo y los desafíos que enfrentamos. El mundo no es lo que observamos , sino aquello que interpretamos. Nuestra particular forma de interpretar lo que nos sucede nos conecta con la víctima o el protagonista. En esta filosofía, nos enfrentamos a la realidad desde dos perspectivas opuestas pero poderosas.

 

La perspectiva de la víctima se basa en la creencia de que nuestras circunstancias, lo que estoy viviendo, y las acciones de los demás son las principales fuerzas que determinan nuestra vida. Adoptar este enfoque nos lleva a sentirnos impotentes, culpando a los demás o a las circunstancias por nuestros problemas. Nos vemos como meros receptores de lo que nos sucede. El costo de estar en víctima es la impotencia y los juicios que emitimos sobre lo que estamos viviendo provoca un círculo vicioso que me conecta cada vez más con el sufrimiento de la víctima.

 

Por otro lado, la perspectiva del protagonista es la creencia en nuestra capacidad de elegir y tomar responsabilidad por nuestras acciones y resultados. Un protagonista comprende que tiene la capacidad de influir y crear su propia realidad, a pesar de los desafíos y obstáculos que se le presenten. Es hacernos cargo de nuestro destino con los recursos que tenemos y desarrollar aquellas habilidades que necesitamos para navegar ese futuro y así transformarlo.

 

La Mentalidad de la Víctima

 

Cuando adoptamos la mentalidad de la víctima, nos convertimos en espectadores pasivos de nuestras vidas. Nos sentimos atrapados en un ciclo interminable de culpar a los demás o a las circunstancias por nuestros problemas. Acusamos a otros por nuestro pesar y no somos capaces de observarnos cuanto contribuimos a esas situaciones. Nos negamos a aceptar nuestra responsabilidad y creemos que el cambio está más allá de nuestro control.

La mentalidad de la víctima nos limita y nos impide alcanzar nuestro verdadero potencial. Nos volvemos dependientes de otros para resolver nuestros problemas y encontramos excusas para no enfrentar los desafíos. Esta mentalidad puede llevarnos a estados de ánimo como  la frustración, la desesperanza, la impotencia, resignación y resentimiento.

 

La Actitud del Protagonista

 

En contraste, la actitud del protagonista nos empodera y nos permite tomar el control de nuestras vidas. Un protagonista reconoce que cada desafío es una oportunidad para crecer y aprender. Acepta la responsabilidad de sus acciones y se compromete a encontrar soluciones creativas a los problemas que enfrenta.

El protagonista asume el papel principal en su propia vida. No espera a que otros resuelvan sus dificultades, sino que toma la iniciativa para superar los obstáculos y alcanzar sus metas. Esta actitud nos impulsa a ser proactivos, resilientes y a desarrollar una mentalidad de crecimiento constante. La historia que el protagonista se cuenta sobre las circunstancias que vive se basa en juicios de posibilidad. Esto permite hacerse cargo de aquellas variables que están bajo su control o en su círculo de influencia.

 

La Transformación Personal

 

La adopción de la filosofía del protagonista implica un cambio profundo en nuestra forma de pensar y actuar. Requiere reconocer nuestra capacidad de elección y responsabilidad en cada situación. Significa dejar de lado las excusas y asumir el control de nuestra vida.

Para desarrollar la mentalidad del protagonista, es esencial practicar la autorreflexión y la autoconciencia. Debemos cuestionar nuestras creencias limitantes, nuestros juicios y examinar cómo nos estamos viendo a nosotros mismos en relación con los demás y el mundo. También es importante rodearnos de personas que nos inspiren y apoyen nuestro crecimiento personal. El coaching puede ser una gran posibilidad para construir esos espacios reflexivos y de introspección que te permitirá entrenar esta perspectiva de protagonista.

 

Conclusión

 

La filosofía de la víctima y el protagonista nos invita a examinar cómo percibimos, interpretamos y respondemos a los desafíos de la vida. Al adoptar la actitud del protagonista, nos liberamos de las limitaciones y descubrimos nuestro poder para crear la realidad que deseamos, ese futuro incierto y seductor a la vez.

Recuerda que cada momento es una oportunidad para elegir cómo queremos enfrentar las circunstancias y cómo queremos vivir nuestra vida. Ser el protagonista de nuestra historia nos permite encontrar significado y propósito en cada paso del camino.

 

 

¡Gracias por acompañarme en este viaje de autodescubrimiento y transformación! Recuerda, eres el protagonista de tu propia vida, asume el desafío y haz que sea motivante para ti vivirla.

“Si la historia no la escribo yo, otros escribirán el guión de mi vida”.